Subject: Agónica migración por la vida |
Author: MATA JARI
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Date Posted: 00:34:17 12/02/02 Mon
Posted on Sun, Dec. 01, 2002
Agónica migración por la vida
DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald
Los tres tenían los días de vida contados. El síndrome de inmunodeficiencia adquirido (sida) había consumido sus cuerpos para dejarlos al borde de la muerte. No podían comprar los medicamentos para salvarse porque el dinero se les había agotado. Carlos Luis despertó de un coma en Caracas, Enrique salió del hospital en Santiago de Chile en silla de ruedas, y María no podía beber agua en Lima debido a aftas en la garganta.
Los tres abordaron aviones de emergencia para venir a Miami en busca de tratamiento médico y fármacos antirretrovirales gratuitos que les permitirían subsistir. Al notar mejorías, decidieron quedarse a la sombra de la ilegalidad.
En un desolador y silencioso movimiento migratorio, miles de latinoamericanos infectados con sida o con el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH) se han mudado a Miami y a otras ciudades de Estados Unidos en los últimos años buscando sobrevivir a una enfermedad que ya no necesariamente es fatal, pero que en sus países les habría causado la muerte por falta de acceso al cuidado médico y a las medicinas, afirman autoridades sanitarias.
Obligados a abandonar sus vidas por motivos de salud y de aceptación social, al llegar aquí se encuentran atrapados en un complicado limbo legal migratorio que generalmente les impide legalizar su status por ser portadores del virus.
Lo que es peor aun, para muchos de los enfermos recién llegados, el panorama se está ensombreciendo debido a nuevas exigencias para calificar a los programas de ayuda, ocasionadas por un sistema que ya está sobrecargado y carente de recursos, y por restricciones que se fortalecieron a raíz de los atentados del pasado 11 de septiembre, según médicos y trabajadores sociales.
''Mi idea era volver, pero me di cuenta que era imposible, regresaría a morirme'', confiesa Enrique Vargas-Lecaros, un activista chileno en favor de los derechos de los portadores de sida cuya batalla legal ha sentado precedentes en Miami al haber obtenido asilo político. ``Tuve que renunciar a mi pareja, a mi familia, al nivel de vida que tenía allá. Mi historia, mis recuerdos quedaron atrás, todo para salvarme''.
Con asistencia de programas federales administrados por agencias y hospitales locales, los inmigrantes que prueban ser residentes de Miami-Dade, aunque estén bajo un status ilegal, obtienen servicios médicos gratuitos y combinaciones de drogas que suprimen el VIH, así como otras subvenciones en vivienda y comida dependiendo de cuán grave sea su estado de salud, explicó Steve Santiago, director médico de Care Resource, una de las principales agencias que proveen el auxilio médico en el condado.
Aunque algunos críticos cuestionan la canalización de fondos para individuos que no son residentes ni ciudadanos estadounidenses, las instituciones que suministran el cuidado sostienen que los auxilios están destinados a personas indigentes que viven en Estados Unidos, sin menoscabo de su documentación migratoria.
Los tratamientos para personas con VIH o sida son sumamente costosos, con precios que pueden sobrepasar los $1,500 mensuales y que en Latinoamérica cada enfermo debe sufragar por sus medios al no existir sistemas de seguridad social desarrollados, dijo Felipe Cifuentes, de Unión Positiva, una organización en La Pequeña Habana que orienta a hispanos sobre la enfermedad.
Hoy se conmemora el Día Mundial contra el Sida. Datos difundidos esta semana por el Programa de las Naciones Unidas para el VIH/sida (ONUSIDA) indican que en América Latina la epidemia se está propagando rápida y extensamente, con al menos 1.9 millones de personas infectadas.
El informe señala que en el transcurso de este año, 100,000 individuos murieron de sida en Latinoamérica, y que otros 210,000 contrajeron el virus. Las nuevas cifras convierten a la región en la segunda más afectada del mundo con respecto a su índice poblacional, después del Africa subsahariana, alertó ONUSIDA.
Las cifras en Miami-Dade, la segunda zona metropolitana de Estados Unidos con más casos diagnosticados per cápita, también han alarmado a las autoridades de salud. En el primer semestre de este año, los nuevos casos de VIH se incrementaron en un 28 por ciento, en comparación con el mismo período del 2001, según el Departamento de Salud de la Florida. Se estima que en el condado más de 19,000 personas son portadoras del virus y miles de otras lo tienen pero lo desconocen.
Sin embargo, debido a los avances científicos actuales, son pocos los que hoy día mueren de sida mientras se traten a tiempo y se mantengan bajo cuidado médico, indicó el doctor Santiago. Por ese motivo, María, quien prefirió no dar su apellido para resguardar su identidad, se mudó de Perú a Miami el año pasado. La ama de casa de 41 años fue contagiada por su esposo hace siete años y al poco tiempo la infección comenzó a destruir su sistema inmunológico, dijo.
''Allá tengo muchas amigas que han fallecido, y otras que están batallando todavía'', relató María. ``En Perú no hay medicamentos y cuando los hay, es difícil comprarlos. Cuando uno se enferma y va a un hospital, nos mandan al último rincón, como en un corral, y nos maltratan diciéndonos que los vamos a contagiar''.
María llegó en Miami a casa de su hermana. Otros como Vargas-Lecaros no corrieron con la misma suerte. Al arribar en condiciones críticas en el 2000, el chileno de 55 años fue hospedado por allegados en Kendall quienes, al enterarse de su enfermedad, lo echaron de la casa, por lo que luego tuvo que dormir en la calle una semana hasta encontrar refugio, dijo.
En 1991, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos creó el seguro Ryan White, el cual posee fondos para socorrer a personas infectadas con el VIH de bajos recursos que no poseen seguro médico privado y que a su vez no son beneficiarios de Medicaid o Medicare. El programa, que en Miami-Dade opera con $27 millones anuales, no requiere que los participantes tengan un número de seguro social, informó Dan Wall, un oficial del programa en el condado. Además de Ryan White, existen otras subvenciones federales.
La crítica falta de drogas antirretrovirales --y sus elevados costos-- en América Latina también motivaron en años recientes a cientos de enfermos a viajar periódicamente a Miami a hacerse exámenes y obtener los fármacos de forma gratuita. Eso ocasionó abusos de gente que se iba de regreso cargada de medicinas para venderlas allá en el mercado negro, dijo Wall.
El sistema, por tanto, tuvo que cambiar, para atender únicamente a los enfermos que residen aquí. A raíz de ello, se establecieron nuevos requisitos como licencia de conducir de la Florida, seis meses de residencia en Miami, que devenguen un salario o que quien los mantenga otorgue copia de su última declaración de impuestos, factores que han obstaculizado el proceso para los portadores del virus que han arribado recientemente, sostuvo Vincent Delgado, director del programa de VIH de la Clínica Borinquen.
De cualquier manera, llegar a Miami ha sido para ellos una bendición. ''Me he mantenido vivo cinco año más desde la última vez que me dijeron que me iba a morir'', comentó Carlos Luis, un piloto comercial venezolano de 44 años que llegó en 1997.
''Estoy enfermo; cuando me veo en el espejo veo un esqueleto'', aseveró. ``Pero para mí cada día es un regalo''.
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